¿Qué yo no tengo nada?
Cierto que no tengo coche, ya te encargaste de llevarte los
dos; uno a escondidas antes de dejarme y el otro con burdas mentiras que creí.
Cierto que no tengo joyas, las vendí para ayudar a mis hijos
ya que tú te negaste a hacerlo.
Cierto que mi casa hipotecada peligra y puede que la pierda,
ya te encargas tú de no ayudarme nunca, pero para las tuyas, para esas sí encuentras
dinero.
Cierto que no tengo ni ropa, ni accesorios caros, ni
siquiera puedo comer decentemente. Ya te encargaste tú de gastar todos nuestros
ahorros.
Cierto que no tengo amante. Al principio ya te encargaste tú
de darme falsas esperanzas de regreso para que no rehiciese mi vida y ahora,
cuando ya tus mentiras no se sostienen por parte alguna, yo misma, triste y
amedrentada, soy la que ni quiere
tenerlo, ni se atreve de tanto miedo a volver a sentir esa tristeza terrible e
infinita de la traición, del engaño, la crueldad del egoísmo puro.
Cierto. No tengo nada material excepto esos viejos libros,
esos recuerdos de nuestros niños que tú no quisiste tener pero que yo sí guardo
aunque fuesen hechos en su inocencia infantil para ti.
Pero tengo algo que vale más que todos tus trajes, relojes,
coches y casas juntos, tengo el cariño inmenso de mis hijos. Tengo su respeto,
su admiración, su amor incondicional puro y sin tacha. Tengo lo más noble, lo
más puro, lo que no se puede comprar con dinero porque no hay dinero el mundo
para algo tan extraordinario.
Magia pura, amor fecundado y convertido en el mejor fruto,
la bendición de Dios sobre mi vida, el beso eterno que se funde en el pecho y
se pega en mi corazón.
Niños como no lo hay ni los ha habido. Fuerza y energía.
Calor de estío. La alegría hecha carne, el aliento que da vida. El soplo que
limpia los cielos de nubes y de tormentas. El sol anaranjado, la luna blanca,
la luz.
Yo soy la rica, no tú.
Yo soy quien da gracias por tener lo más valioso que jamás
encontré, ni jamás vi.
Yo soy la rica.
Tú sólo eres un pobre hombre vestido de boutique, con dos
casas junto al mar y dos coches de lujo. No eres un hombre pobre pero sí eres un pobre hombre.
Yo soy la rica.



