viernes, 10 de mayo de 2013

¿Qué yo no tengo nada?


¿Qué yo no tengo nada?

Cierto que no tengo coche, ya te encargaste de llevarte los dos; uno a escondidas antes de dejarme y el otro con burdas mentiras que creí.

Cierto que no tengo joyas, las vendí para ayudar a mis hijos ya que tú te negaste a hacerlo.

Cierto que mi casa hipotecada peligra y puede que la pierda, ya te encargas tú de no ayudarme nunca, pero para las tuyas, para esas sí encuentras dinero.

Cierto que no tengo ni ropa, ni accesorios caros, ni siquiera puedo comer decentemente. Ya te encargaste tú de gastar todos nuestros ahorros.

Cierto que no tengo amante. Al principio ya te encargaste tú de darme falsas esperanzas de regreso para que no rehiciese mi vida y ahora, cuando ya tus mentiras no se sostienen por parte alguna, yo misma, triste y amedrentada,  soy la que ni quiere tenerlo, ni se atreve de tanto miedo a volver a sentir esa tristeza terrible e infinita de la traición, del engaño, la crueldad del egoísmo puro.

Cierto. No tengo nada material excepto esos viejos libros, esos recuerdos de nuestros niños que tú no quisiste tener pero que yo sí guardo aunque fuesen hechos en su inocencia infantil para ti.

Pero tengo algo que vale más que todos tus trajes, relojes, coches y casas juntos, tengo el cariño inmenso de mis hijos. Tengo su respeto, su admiración, su amor incondicional puro y sin tacha. Tengo lo más noble, lo más puro, lo que no se puede comprar con dinero porque no hay dinero el mundo para algo tan extraordinario.

Magia pura, amor fecundado y convertido en el mejor fruto, la bendición de Dios sobre mi vida, el beso eterno que se funde en el pecho y se pega en mi corazón.  
Niños como no lo hay ni los ha habido. Fuerza y energía. Calor de estío. La alegría hecha carne, el aliento que da vida. El soplo que limpia los cielos de nubes y de tormentas. El sol anaranjado, la luna blanca, la luz.

Yo soy la rica, no tú.

Yo soy quien da gracias por tener lo más valioso que jamás encontré, ni jamás vi.

Yo soy la rica.

Tú sólo eres un pobre hombre vestido de boutique, con dos casas junto al mar y dos coches de lujo. No eres un hombre pobre pero sí eres un pobre hombre.

Yo soy la rica.

miércoles, 24 de abril de 2013

¿Dónde está Dios?



Perdí la fe en las personas,

Perdí la fe en el amor,

Perdí la fe en la vida,

Y añoro y desearía recuperar la fe que un día tuve en Dios.

Ese Dios mío en el que me enseñaron a creer de niña y era para mí tan real, como cualquier humano, cualquier cosa vista, tocada y comprobada. ¿Dónde marchó esa seguridad completa de un omnipotente ser superior y divino que habría de compensar al bueno con mil dones, y saciar su hambre y sed de justicia? ¿Qué pasó para que lo que fue evidente ahora sólo sea una quimera?

Y necesito a ese Dios justiciero, compasivo, magnánimo y omnipotente. Lo necesito y no lo tengo.

Quiero que exista ese cielo donde al llegar el instante en el que se pasa la línea entre vida y muerte yo pueda recobrar la paz, la felicidad y el amor que en la tierra me usurparon.

Yo quiero que exista ese cielo, lo necesito. Aunque sólo sea para soñar que no estoy sola en mi desesperación cotidiana porque desde allí me miran y allí me esperan ese padre y esa madre que perdí. Y desde allí me sigue diciendo mi madre: "bonita, mi niña bonita" y sigue mi padre diciéndole a todos ;" es lo mejor que tenemos"

Necesito ese cielo y ese Dios. Y no lo tengo. Ni siquiera me queda eso.

Aunque quizás ese creer que aparte del hombre y la breve vida, no existe nada, sea la única razón por la que sigo viva. Porque sí, lo confieso, tengo miedo a la nada.

Pero a ese Dios y a ese cielo en el que tanta gente cree, a ese si yo supiese que ahí está, a ese cielo hace tiempo al que me habría ido.

domingo, 24 de marzo de 2013

El destierro eterno


Esperar.
Esperar tanto tiempo
Con esa esperanza de regresar al país cálido de donde fui desterrada.
Una promesa incumplida.
 Mentira tras mentira, semana tras semana. Esperando siempre un viaje nunca realizado, semana tras semana.
Esperar tanto tiempo crédula una promesa vacía, una promesa falsa.
Jamás saldré de este frío paraje.
Miro el horizonte azul, la soledad atenaza. Este es mi sitio. Aquí pasaré el resto de mis días. Entre aguas heladas, noches largas, nieve entre llamas.
Ya no creo en nadie.  Nadie vendrá, nadie me dará el calor que ansía mi alma, ni calmará el dolor que mi corazón aguanta.

Y así, sola, pasaré el resto de mis días que auguran fuertes heladas. Nadie vendrá. Ya no creo en nada




martes, 5 de marzo de 2013

El amor no da nada

Al amor sólo se le puede pedir que exista.

El amor no se compra, ni se subasta, ni se puede devolver, ni lo ponen en rebajas, ni tiene garantía, ni por él nos dan factura.

No sirve para llevarnos allá donde anhelamos, ni da títulos, ni trabajo, ni dinero, ni consigue nuestras metas.

Las metas, los anhelos, los sueños se consiguen con esfuerzo, empeño, tenacidad y  trabajo. El amor sólo acompaña. Nos hace felices o desdichados. Nos asegura paz  y a veces guerras. Nos envuelve en cada paso, nos abriga.

El amor no sirve para nada excepto para llenar nuestro corazón, dejarlo limpio, claro, transparente, feliz.

Al amor sólo se le puede pedir que exista.




lunes, 25 de febrero de 2013

Desahucio y destierro

El egoísmo no nos hace ver nuestros defectos. El egoísmo nos hace echar la culpa a los demás.

Y miramos un espejo cuando en realidad nuestro verdadero reflejo está guardado en otra parte, al igual que el retrato de Dorian Gray

sábado, 16 de febrero de 2013

Un corazón más duro

Nada se inventó todavía que endurezca el corazón. Porque yo quiero, yo lo pido que anda siempre llorando de tan blando, de tan frágil e inocente.

Porque cansada de golpes inmerecidos hay veces que quisiera ser tan dura como me propongo en esos instantes. Y devolver mal por mal y hasta vengarme de todo aquel que con saña me daña. Pero todo queda en un simple pensamiento entre lágrimas dolosas que se esfuman con el sueño y en nada quedan con el despertar.

Y sigo igual, sin hacer nada, sin venganza alguna, sin devolver la bofetada, ni reparar mi pesar.

Y contemplo resignada y dolida como quien piedras tiró sobre mis endebles ramas, recoge el fruto y con él se marcha sin que yo haga nada como árbol que agarrado a tierra por sus fuertes raíces inmóvil tiene que mudo soportar la lesión de la pedrada, el quedarse sin la fruta ya madura por el sol de primavera.

Y vendrán nuevos tiempos y mis ramas rotas con sus nuevos frutos que sabe arrebatarán, pedirá un corazón más duro, sólo un poco más duro.

Es que está cansado de llorar.

sábado, 9 de febrero de 2013

Qué difícil empezar

Y empiezo mi nueva vida intentando no mirar atrás. Pero qué difícil me resulta.

No recordar los tiempos de amores y de rosas y forzarme a pensar en lo que tanto daño me hizo para lograr actuar tal y como se me pide.

Pero así es y así se empieza de cero: poniendo en orden el pasado aunque para ello tenga que sacar del baúl las piezas dolorosas que demuestran, el pecado, la traición, el daño.

Y sólo así, con una sentencia que confirme que yo fui la perjudicada, la dañada, la que sufrió callada los delitos de un canalla podré poner fin a esa etapa y volver del exilio donde sin motivo alguno se me envió.

Es como pedir un nuevo juicio, sólo que real. Es demostrar ante un juez verdadero que fui engañada, vilipendia y relegada a un olvido que me llevó al borde de la muerte.

Es demostrar que se me denegó ese auxilio penado por nuestro código penal cuando mi vida dependía de ello.

Es demostrar que saquearon gran parte de mis bienes.

Es demostrar que perdí la salud mental.

Y luego, cuando ese juez dictamine que se me devuelva lo robado y que se me indemnice por los daños sufridos empezaré de verdad mi nueva vida.

Aunque no hay dinero en este mundo que repare un corazón roto.